lunes, 27 de octubre de 2014

    

El retrato se refiere a una pintura, fotografía u otra representación más artística de una persona (definición dada entre el siglo XVII y siglo XVIII).

Más adelante esta definición cambia y el retrato es concebido  como la evocación de ciertos aspectos de un ser humano en particular, pero siempre visto por otro; lo que nos conduce a concluir que el retrato es una visión subjetiva del fotógrafo o del artista.
En las culturas antiguas (griegas y egipcias) el retrato era considerado un símbolo de representación esquemática, es decir, no representaba características particulares sino que presentaba  un contexto o una realidad social que podía ser religioso, de clase económica o de jerarquía política.

A partir del siglo XIX se determinan practicas del retrato que van desde lo esquemático,  lo caricaturesco (rasgos particulares exagerados), hasta el retrato realista que es fiel a la imagen del sujeto.
Dentro del retrato fotográfico el resultado depende de una decisión del fotógrafo el cual tiene dos opciones para definir el sentido de su retrato: La ilustración o la Interpretación.
LA ILUSTRACIÓN: El sujeto se muestra de forma objetiva (en lo posible), lo que se pretende es documentar o informar, donde se supone el fotógrafo no toma partido y trata de reproducir la fiel imagen del sujeto. El retrato tiene un carácter realista.
LA INTERPRETACIÓN: Es una mirada subjetiva del fotógrafo, refleja sentimiento. Se toman en cuenta las características del sujeto para reforzarlas o recrearlas y se define como un retrato de tipo experimental, dado que plasma una nueva visión del sujeto.






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